La Casa

Se plantaba cada mañana cansada. Andaba a gatas. La casa blanca para la afamada dama la abrazaba callada.
Acampada brava: ramas, sábanas, mangas, la saca amarrada para las vanas mantas aplastadas.

Arantza hablaba. Avanzada a la magna carcajada para atascar la trampa abancalada, vallada para las ratas, para las gatas, para la payasada… Azarada para la batalla, andaba ya apañada la casa.

Sara. Ama panzada. Jamás achantaba la alcanzada alpargatera llamada. Tal ráfaga anclada a la palangana azafrán; la capataza cantamañanas captaba la carnavalada. Bramava: ¡acampada jamás!, la casa acaparará la alhaja callada, traspasada para la calma. ¡Vana alma amada!

Arantza, malparada, jamás aplazará la jarana. Pactará la batalla para la mañana apalabrada.

 

Texto dedicado a la escritora Carmen J. Nieto por su «Taller práctico de escritura con restricción» impartido en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante.

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