Corte de luz

Todos hemos sufrido un corte de luz de ámbito general. El primer impulso es salir a la calle o al balcón y, aún a sabiendas de que nadie en la manzana tiene luz, preguntamos —¿Se os ha ido la luz en casa? De esas cuestiones retóricas que más que buscar una respuesta, la intención es comunicar y hacerme sabedor de que no estoy solo o sola en esta circunstancia. Al menos toda la calle o barrio está igual. Contestamos —habrá que esperar ¡qué remedio!

Viendo la situación o incomodidad que se genera y, desde otra perspectiva con  el  mismo escenario; se dan situaciones totalmente adversas.

Pasamos a recordar la última vez que saltó el transformador que proporciona luz al barrio, que si a uno le parecieron muchas horas y otros no lo recuerdan bien. Agotamos los temas posibles y cada cual a su casa a esperar.

Observo a la vecina de mitad de la calle asomada a la ventana porque su marido, enfermo de alzhéimer, se está poniendo más nervioso y agresivo que de costumbre al verse a oscuras y pidiendo constantemente que enciendan la luz. La esposa no sabe qué hacer porque le pone muy nerviosa y no quiere que se le desborden los nervios pues, veinticuatro horas en un día ordinario son mucho tiempo como para añadir un extra como es este apagón. Apoyada en el quicio de la ventana, inhala el poco aire que corre por la calle con los ojos vidriosos rogando que venga la luz pronto porque la situación se hace insoportable.

La abuelita de la esquina acababa de bajar la basura y ahora tiene que subir unos cuantos pisos a pie. Los ojos  con cataratas le llevan a tientas, escalón a escalón, para llegar a su tercer piso y luego pasar un rato más para encontrar la llave y acertar en la cerradura.

 

También están aquellos que dependen de la luz para simplemente vivir, porque su máquina para respirar debe estar conectada veinticuatro horas, enfermos de ELA con insuficiencia respiratoria, los que necesitan una grúa para su movilización o que no se detenga el dispositivo de sus camas articuladas para evitar escaras en el cuerpo.

Se me olvidan muchos más, seguro, pero las consecuencias de un simple corte de luz no son igual para todos. Pero todo esto no se tiene en cuenta porque, a fin de mes, el coste de la factura de la luz se debe pagar igual tanto si tu vida depende de dicho suministro como si no.

Hay ayudas en estos casos sí, es verdad, pero me da vergüenza decir a cuánto ascienden.

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