
Esta mañana he ido a darme un baño a la playa, el agua estaba transparente, fresca. Era una sensación espectacular. De repente mi mente ha empezado a fijarse en la gente que había allí.
Mis sentidos han empezado a desarrollarse al notar olores, oir conversaciones, sentir el frescor del agua, el sabor salado del mar ,ver los paisajes y la gente que me rodeaba.
Era un cúmulo de sensaciones.
Ver a la gente entrando en la playa y sus reacciones al notar el agua fría me producía risa, ellos mismos jugaban a echarse agua, se notaba que estaban felices.
Me ha llamado la atención un hombre que, de repente, se ha puesto a cantar y todos nos hemos girado: tenía una voz impresionante. Nos ha deleitado a todos. Se le veía orgulloso de lo que estaba haciendo. Ha sido un placer para los oídos.
Un poco más a la izquierda una pareja de mediana edad estaba discutiendo, lo notaba por sus caras y sus gestos, pero, de repente, un beso lo ha solucionado todo.
El paisaje era espectacular, mar y montaña, un placer para la vista.
Después de nadar un buen rato, me he sumergido dentro del agua, el sabor salado del mar y la sensación de la sal en mi cuerpo, me han animado a repetir este baño,
Espero poder venir muchas veces y volver a poner todos mis sentidos en estos momentos tan especiales.
Desde el equipo de administración de esta web agradecemos profundamente la colaboración de Francisca Antón Sevilla por compartir su texto y esperamos que siga ofreciéndonos más colaboraciones.



